Buen ambiente, jazz en el fondo. Servicio lento, pero la comida era muy buena. Las bolitas de arroz eran ligeras, los spring rolls, normales. Me encantaron los vegetales tempurizados, al igual que la limonada de hierba buena. El rollo unagi dragon está genial, pero la estrella de este lugar es el ramen. Pedí un karahi, amé los hongos y el chashu. Las algas le dan otro toque, además del picantito característico de este plato. Volvería por otro ramen. :)

