Es un lugar pequeño pero acogedor. Supongo que tuve mala suerte porque ese día no hubo personal suficiente para la atención y fue muy lento todo pero siempre amable. El hongo portobello relleno estaba excelente pero la lasagna algo salada siendo lo contrario el fetuccini cuya salsa bechamel estaba sin sal; pero en general buena comida por lo cual iré nuevamente.... y el problema de siempre en Panamá: no hay estacionamiento
