Bonito el lugar aunque añoro la anterior ubicación de este restaurante, me gustaba mas. Ahora tienen mas mesas para el Tepanyaki y menos para comer en mesas normales, las 6 mesas normales que tienen están unas encima de otras, con falta de espacio como en un gallinero. La comida buena como siempre, eso no ha cambiado pero el precio de los platos fuertes me parece que han aumentado un poco respecto a la anterior ubicación. El servicio en general y nuestro mesero en particular andaban un poco despistados aunque con buena actitud. Tardaron mucho en atendernos con el pedido y luego esperamos como 20 minutos de reloj para que trajeran el postre. Es un lugar al que volvería sin dudarlo, estaba full el domingo para el almuerzo.
