Reserve un sábado, grupo grande de 9 personas para celebración de cumpleaños de un familiar. Desde el momento que se llamo para reservar me percate que la atención era excelente, incluso recordaron que pregunte en esa llamada por la paella y me llamaron horas antes si querían que la paella estuviese lista al llegar. El recibimiento, espectacular, mesa lista, mesero amigable, ambiente especial con linda decoración y música de guitarra en vivo. De entradas las almejas, bandeja de croquetas y pan de la casa, todo muy rico aunque las croquetas no se distinguían del sabor salvo las de bacalao, pueden identificarlas un poco mas pero estaban ricas. La sangría bien elaborada, de las mejores que he tomado en la ciudad. Finalmente la paella para 8 que parecía para 20, muy bien presentada y el mesero sirviendo a cada comensal y siempre atento por si había que servir mas; la mejor paella que he comido en Panamá debo decir. Finalmente el grupo musical y el staff nos acompaño cantando cumpleaños y nos ayudaron a servir el pastel que trajimos (el cual muy cordialmente nos lo reservaron en frió apenas entramos). Vale la pena el gasto por la experiencia, el ambiente, el servicio y es mas que solo salir a cenar una espectacular comida. De igual manera nos despidieron cual estrellas VIP.
