El lugar, como dirían los gringos, es un "hole-in-the-wall", pequeño, sin letrero y metido en un callejón; aunque busqué la dirección antes de ir, no lo encontré y me tocó llamar. El lugar es pequeño y la decoración inexistente. El servicio muy atento; hay 5 meseros/as y 4 cocineros (la cocina es abierta) para 27 comensales. El menú (hojas plastificadas) es relativamente limitado. La comida: dos cosas muy buenas (tempura de vegetales y pulpo frito) y 2 solo ok (ambas con base de huevo). Habían bastantes japoneses que creo es una buena señal!
