Es un restaurante que te traslada a Casablanca. Aunque la comida no es marroquí, el menú un tanto limitado para mi gusto, pedí el wangton, la verdad nada demasiado espectacular. El ceviche una ración adecuada.. aunque igualmente nada de otro mundo. El atún sellado estaba bueno, solo que deben indicar que el plato tiene 3/4 de picante, no cualquiera puede aguantar eso, sobre el local, es bonito, pero llegar allí es realmente un problema, lleva zapatos cómodos porque te va a tocar caminar, no lleves joyas y demás ya que el ambiente en el casco da la impresión de ser bastante inseguro, aunque casi nunca pasa nada. Probaré ir al brunch dominical ta al vez mejore la impresión.
