Me encantó la decoración. Es muy acogedor y old fashioned, con mesas, sillas, estantes y accesorios que te transportan a París. Los postres estaban muy ricos. Probé un pastel de pecanas y otro que no me acuerdo su nombre. El servicio estuvo normal, nada especial. Volvería a ir para disfrutar de nuevo la decoración del lugar.


