En cuanto entras al lugar, se siente el aroma de pan y dulce, es pequeño el lugar, pero ameno y la atención al cliente super personalizada. Los croissants, bomba de Nutella, tartaleta de fresa y el cafe, muy rico... todo con un toque bastante europeo, que te hace sentir como si estuvieras en una panadería en Francia, y los dulces para cumpleaños son delicioso, muy recomendado el de mouse de maracuya... definitivamente una buena experiencia
