Como siempre, una opción segura. El ambiente muy relajarte con la vista de la bahía y los barcos iluminados en la noche bajo una romántica luz de la luna. El ceviche mixto estaba muy bueno, aunque poco escaso. Las almejas al ajillo abundantes y muy sabrosas. El pulpo con el arroz pencas fue una opción excelente. Los camareros muy amables. Sin duda, para seguir repitiendo.

