Aun cuando no es fácil encontrar el restorán, una vez das con el te olvidas que estás en medio de la ciudad... es pequeño y acojedor, te reciben con un saludo a coro en Japonés. Como es tan pequeño es recomendable reservar. Ordenamos varios platos al centro para compartir y asi degustar la mayor cantidad de platillos, el sahimi de atún me encantó al igual que los noodles; probamos de entrada Sake y acompañamos la cena vino.


