Decidimos darle otra oportunidad a este restaurante, pero, la conclusión sigue siendo la misma que en nuestra reseña del año 2015, vas por el increíble ambiente que ofrece el lugar, con la terraza mirando hacia una de las marinas de Amador, más, no por su comida, menos si consideras la relación precio/calidad. En esencia, lo que encuentras en este lugar, son platos preparados con ingredientes de muy buena calidad, muy buena presentación, pero, recetas que no se fusionan bien o acompañadas de salsas que no corresponden al platillo en cuestión. En esta ocasión pedimos como platos principales filete de queso azul y lomo jalapeño. Las carnes eran de gran calidad, una de ellas pasada de cocción con respecto a lo ordenado. La salsa de queso azul contenía, entre otros ingredientes, apio, totalmente en desacuerdo con el queso azul, con el cual riñe en protagonismo; este tipo de queso es tan fuerte y brinda tanto sabor por sí solo, que en la mayoría de las recetas de filete, no se hace acompañar de mayores ingredientes. En cuanto a la salsa del jalapeño, tenía buen sabor, pero no era cremosa, como se suele caracterizar esta receta. La entrada, ceviche de corvina, apetitosa y fresca, aunque pequeña por su precio.




