Horrible atención, el mesero prácticamente tiro los platos y el capuchino, interrumpió grotescamente para pedir la orden, las hojas que sirven de tapete se movieron a punto de caerse cuando el trajo el agua y ni se inmuto en arreglaras. El emparedado de pierna vino bañado en mantequilla, totalmente mal, solo fuimos porque es uno de los restaurantes 24 horas por el área, ambiente súper anticuado y para acabar súper pero mal servicio. jamas volveré!

