Este es uno de mis restaurantes favoritos, la comida se siente hecha en casa en el aspecto de que es calida así como en Ratatouille cuando el crítico come el ratatouille y con un bocado se transporta a la cocina de su mamá. En mi humilde opinión, siento que hay muchos lugares para comer en Panamá, pero son pocos los que realmente cubren todos los aspectos de precio, calidad y cantidad. El ambiente es muy calido debido a su iluminación y decoración. Es un espacio no muy grande y no muy pequeño, con un toquete de elegancia. Algo muy particular y original, son las lamparas hechas con botellas se vino y el hecho de que se puede apreciar la cava de vinos desde cualquier mesa del restaurante. El servicio es súper agradable y atento. Si el chef Rafael está, siempre pasa por cada una de las mesas y saluda con una gran sonrisa a su clientela, preguntando como esta todo y dandole un toque personal a la experiencia de comer en su restaurante. Porque detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, tambén encontraran a su hija Adriana en el restaurante, de igual manera verificando que su clientela este comoda y que no les falte nada, recalcando lo familiar que es el ambiente en este calido local. Dentro de mis platos favoritos y super recomendados estan las almejas a la veneciana, spaghetti alla Marichelle, ossobuco, braised short ribs y el tiramisú. El ossobuco y los braised short ribs son cocinados por varias horas a fuego lento y el resultado es una carne espectacular, lle a de sabor, tan suave que se pude comer utilizando solo el tenedor. Ojo, le proporcionan un cuchillo más filoso que el normal de la mesa, pero creanme que es totalmente innecesario.


