Desayunamos muy rico. Llegamos al sitio a las 9 porque es la hora que tienen publicada en internet de apertura en Domingo, pero en realidad abren desde las 7:30, así que estaba casi lleno. La comida llegó muy lenta porque había mucha gente, pero estaba muy buena, pedimos huevos rancheros y omelette, acompañados por té y café. El único lado malo es que hay demasiado ruido en el lugar, difícil tener una conversación.

