El lugar sorprende al llegar, está lleno de elegantes detalles y una mezcla de ambientes. La entrada fue excelente, burrada y focaccia... de plato principal el risotto de hongos q es una delicia en el paladar y la pasta con langosta, q sin tener q probar la langosta, la pasta sabía a mar, de postre no podía faltar el celestial tiramisu acompañado de un limoncello.... con la comida pida un vino italiano llamado pasión, excelente para mí risotto. Y la sorpresa de la noche fue la música en vivo.... vimos una mesa q celebraba cumpleaños y les sirvieron un filete wellintong, al preguntar nos dicen q lo preparan por pedido especial, los dueños me vieron tan curiosa q para mi sorpresa, nos hicieron probarlo y estaba waoooo 😍.... la atención es de lo mejor




