Llegamos al restaurante y el valet nos recibió el auto de inmediato con una sonrisa. Al entrar nos identificamos (nuestra mesa estaba lista) y nos sentaron súper amables, el restaurante, Domingo 2pm, repleto, sugiero hacer reserva. Tomamos pisco sour delicioso. Pedimos cebiche, tiradito, atún y risotto. Todo inmejorable. Antes de llegar los platos fuertes ya estábamos llenos, las porciones abundantes sin ser grotescas. Recomendado 100%.

