Comida y cocteles super buenos. Servicio en general también bueno. Camareros simpáticos. Único problema a la entrada (a las 7 de la noche), mismo con el restaurante todo vacío casi nos fuimos a otro lado pues la única opción que nos daban para sentar era en el lounge que era muy incómodo para comer o en la barra que tampoco era el sitio más cómodo. La chica de la puerta dijo que no había más opción pues todos se llenaría dentro de media hora. Nos fuimos a las 9 de la noche y todavía habían algunas mesas libres que nunca se llenaron. Falto un poco más de atención al detalle para hacer dos clientes se sentaren en la barra (incomoda) sin necesidad.
