A pesar del esfuerzo, el ambiente no acompaña la experiencia que pretenden dar. Por alguna razón tienen unas hojas de plástico a manera de decoración que lo hacen lucir barato y sin clase. La historia que tratan de contar en las paredes esta desconectada del restaurante. Todo lo pasaría por alto si el menu degustación hubiese sido una experiencia memorable. Pero, como suele suceder en estos lugares, mucho ruido y pocas nueces. No volveria, a no ser por la terraza en la azotea. Ahi son otras ligas (y otra reseña).
