Repitiendo esta ya tradicional experiencia del desayuno Dim Sum, que consiste en pequeñas porciones, la mayoría al vapor y algunas fritas, servidas en recipientes metálicos (acá difieren de las conocidas canastillas de bambú) que son llevados hasta cada mesa en carritos jalados por los mesoneros a lo largo y ancho de los distintos salones. Entre los dos salones mayores, el de mejor ambientación es el comedor principal, con sus alfombras rojas, sus lámparas y apliques de arte chino. Esta es una de las experiencias que hay que vivir al menos 1 vez, si se quiere disfrutar de una tradición que, ya, casi más que china, es totalmente panameña.




