El lugar se especializa en deslumbrar. La variedad de ambientes es conveniente a la hora de la indecisión. Visitamos el tercer piso, que consta de cocina tipo fusión. La basta variedad de sabores y colores es insignia de este lugar ameno para una velada especial. Nos ubicaron en una mesa con vista a la plaza, en un balconcito. Le añade mucha privacidad el hecho de que la puerta del balcón se mantiene siempre cerrada, exceptuando el servicio, que es llamado de manera electrónica en la mesa. Comida, ambiente y servicio, un placer total. Volveré!
