El restaurante es muy bonito, sin embargo la comida es muy mala, pedimos de entrada un plato de wotips, hakaos, siumais y wantones que resultaron ser de los que venden congelados en cualquier tienda china; de plato principal pedí unos calamares con cebollín y jengibre que estaban muy bajos en sal, mi esposo pidió unos fideos Singapur los cuales estaban buenos pero sumamente picantes. En cuanto al servicio, nos atendieron 3 meseros de los cuales 2 fueron muy amables, pero hubo un tercero que fue grosero desde el primer momento que nos habló. No volvería y no lo recomiendo.
