Linda terraza, el ambiente divino, el servicio es tan malo que te permite admirar las facilidades. Fuimos un día laboral a las 9:00 a.m. Por lo que habían 2 mesas en la parte interior y una mesa de 2 (nosotros) en la terraza, es decir, más meseros que comensales. Interminable la espera para ser mal atendidos por el personal. Las bebidas buenas, lo que pedimos para comer de buen sabor, pero tieso. Una vez trajeron el pedido el servicio concluyó. Imagino que los 6 clientes que estaban adentro eran muy exigentes. Conseguir la cuenta fue un suplicio. Terminé pagando en efectivo porque el punto de venta esto o el punto de venta aquello, y quería salir huyendo.
