En un principio me asusté cuando entré al restaurante y no ví ningún oriental, solamente venezolanos, después cuando salió un paisano de la cocina me sentí más tranquilo. El servicio de los meseros excelente, ayudaron a Daniel con tape para armar aviones, trato especial a personas mayores. La cerveza bien fría y buen precio. Los wantones rellenos de camaron buenísimos. Habían unos camarones en salsa blanca muy buenos, el puerquito frito un poco salado pero nada que no se arregle con otra cerveza.
