La competencia en el Casco Antiguo ha obligado a brindar ofertas y la avanzada de los restaurantes tratan de capturar los clientes en las calles. Eso lo recuerdo bien de otras ciudades y en la nuestra ya hace un tiempo es una realidad. Nos ofrecieron sangría de cortesía, que por cierto estaba muy rica. La comida es rica, bien servida y no tarda. El lugar no lo han cambiado en mucho tiempo, pero no está mal y la música en vivo le da un toque especial. Lo malo quizás es que para un salón tan pequeño el volumen es muy alto, aunque siempre tienes la opción de comer afuera.
