Buen servicio; atentos y pendientes. Las hamburguesas, buenas; pero les falta un poco de gusto. Cuentan con wifi y mesas internas y externas. La decoración del lugar es moderna y agradable; con buena música moderna. El problema es que, adentro, la acústica es horrible. Entre la música, la conversación de los comensales, y el ruido del bar - la licuadora es una tortura - uno lo que quiere es terminar rápido para salir del lugar.
