Martín Fierro solía ser una opción "sólida" para los comensales locales, pero se ha convertido en un "tourist trap" dedicado a aprovechar su localización en el área hotelera sin mucho esfuerzo. En mi última visita (y será la "última") el servicio de todo el personal fue para "salir del paso". El "bus boy" apretaba una panza descomunal bajo un "T- Shirt" desteñido. El mesero descargaba los platos y se daban vuelta de inmediato, no sea que fuéramos a pedirle algo. Las lechugas de la otrora apetecible barra de ensalada daban pena. La morcilla que ordené de aperitivo me la trajeron sin siquiera una rodajita de limón. Luego de muchas señas conseguí un limón, que luego apareció en la cuenta a $3.00!!! Las entrañas no estaban mal, pero vino "tirada" en un plato blanco de restaurante barato sin siquiera una humilde ramita de perejil que alentara el apetito. Si están tan "cabreados" vendan el lugar. No veía la hora de salir de allí.
