Por primera vez fuimos a comer en este restaurante. Anteriormente hemos pedido para llevar, paella y fideúa. Esta vez arrancamos con unas almejas de la casa, en una salsa muy liviana, natural y rica; a base de ajos, cebollas, tomates y perejil. Nos ofrecieron un pan con ajo que le hicieron buena compañía a las almejas. También probamos arañitas, debilidad confesa de una de mis hijas. Estuvieron ricas, crujientes, y las acompañaron de una salsa tártara de la casa muy sabrosa. De platos fuertes pedimos: corvina a la molinera, en salsa de mantequilla de limón, con hongos y alcaparras; muy rica la salsa. Acompañamos con vegetales hervidos, también muy buenos. Pedimos además la parrillada de mariscos, excelente! La porción era generosa. Tenía langosta, camarones, calamares, pescado, almejas y pulpo, más patacones. Super recomendado. El ambiente es agradable y el estilo guarda perfecta armonía con el restaurante. La atención fue buena, aunque admite mejoría. Pendiente la sangría, para la próxima!




