Fuimos para el Día del Padre a almorzar y nos fue bastante bien. Primera vez que visitábamos este local. El ambiente y la decoración nos agradan en estos restaurantes. De entrada pedimos la pizza de salmón, super rica. La combinación y el contraste de las texturas del arroz tostadito, de base de la pizza, con el salmón y las semillas de ajonjolí me encanta! Probamos el pad thai de mariscos, nigiri de salmón, tempura de camarones y algunos rollos. Para cerrar unos dumplings dulces que venían acompañados de helado y salsa de fresas. Volveremos!


