Me encanto! te atienden los dueños que son dos señores mayores, la señora es la que cocina así que uno está disfrutando la verdadera gastronomía coreana, de cortesía regalan platitos con kimchi o otros appetizers para picar mientras que llega la comida que puede demorar un poco pero vale la pena porque estuvo deliciosa y abundante para el precio. El servicio fue atento y amable, el ambiente es muy sencillo pero la verdad no me molesto en lo absoluto ya que la comida es la estrella del lugar. Lo recomiendo!




