A un restaurante se va por la comida, bien dicho. Pero no se vuelve por su ambiente, bien sabido. La verdad es que no se puede disfrutar bien de la comida solo por la incomodidad de todo el lugar: siempre muy lleno, poco espacio, mucho calor, olor a grasa por todo el ambiente; en fin se sale pegajoso y oliendo a fogón de allí. Asegúrese de no ir a ningún lugar que no sea una ducha después de allí.
