Desde que uno entra al restaurante, el servicio y el ambiente son muy acogedores. Su amplia gama de televisores hace que sea un centro más para la marea roja. Pedí el menú ejecutivo que trajo las alitas boneless que estuvieron ricas, y de buen tamaño (como entrada) pedí las alitas caribbean jerk (picantes y dulces) que estaban deliciosas, sin embargo un toque secas y chicas para mi gusto. Para bajarlo, un amber ale que casi valio la pena por los 5$ que costo. Definitivamente iría de nuevo, y espero que la calidad del servicio permanezca así.

