Ambiente sencillo, con refrigerador y horno de leña a la vista. Mesera venezolana, dueños italianos, muy buena atención. Pollo al ajillo, pizza margarita y pizza de jamón, todo muy bueno. Vino blanco pinot grigio, frio. A una cuadra de Plaza Herrena, en una calle poco transitada, edificios de la calle todos restaurados, muy buen ambiente. Para volver.
