Fuimos en una tarde de sábado mi esposa y yo, pedimos chocolate caliente, lo interesante es que tienen variedad de chocolates... Con leche, amargo, etc. Y pedí uno amargo para mi con la expectativa de que no fuese realmente como me lo imaginaba, para mi sorpresa fue aún mejor de lo esperado. Ni se diga de los dulces, pedimos un cheese cake de maracuya, exquisito y un dulce inglés que resulto balanceado para saborear el chocolate amargo. Ahí no acaba, nos sentamos en la terraza y tenían música en vivo suave tipo baladas... El músico tocaba su teclado musical y también cantaba y cuando lo hacía dejaba el teclado en automático (con la melodía pre-programada) y se paraba a caminar alrededor y fuera de la terraza... Fue un momento diferente pero muy bonito.
