Una de las paradas gastronómicas de rigor en el Casco Antiguo. La comida siempre deliciosa con sus incomparables Patacones Morgan y el rey de la noche el Pulpo al ajillo salteado con papines. En este plato logran el punto adecuado en la preparación del pulpo, condimentado delicadamente. Los mojitos de sabores siguen dando ese toque diferente a los cocteles de la zona. Valió la pena volver después de tanto tiempo!!
