Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi mama. El servicio es muy bueno, todos siempre atentos y el ambiente muy bonito, acogedor que te sientes dentro de un barco. Pedimos sangria roja y blanca ambas con sabor simple, igual que toda la comida, la presentación de la comida es muy buena pero todo es simple o nada espectacular al paladar.




