Mi familia escogió este lugar para almorzar con motivo de la primera comunión de nuestra nieta. Ya nosotros lo conocíamos pero para todos nuestros invitados era su primera visita. El lugar tiene dos salones privados, reservamos el pequeño. Los meseros fueron muy atentos todo el tiempo y la comida fue magnífica, como era de esperar. Al final, compartimos un pastel de Karamel, super recomendado. Todos salimos verdaderamente satisfechos. Los felicito!

