Una excelente opción para compartir en familia, con amigos y hasta de trabajo. Fuimos en familia y pedimos el carpaccio y el tartar de entradas, q estaban excelentes. La pasta buenísima, pero el rissoto estaba a otro nivel, realmente excelente! La sopa de tomate es una de las mejores que he probado! El postre irresistible: fondant de chocolate con helado de vainilla, un clásico, pero espectacular. Siempre es una buena elección este restaurante!
