Esto si que fue una sorpresa positiva. Focaccia, burrata, risotto, penne... Todo espectacular. Al llegar todos saludaban con agrado y no era de esperar menos, el servicio fenomenal. Aqui son unos foodies que se toman lo que hacen en serio. Este es un sitio para comer buena comida italiana preparada con gusto y sin pretensiones. Un plus adicional del cual nunca se comenta mucho: los baños! Comodos, con aire acondicionado y absolutamente pulcros. Queda anotada la vuelta para probar la pizza.
