Este restaurante ha sido diseñado por empresarios que saben lograr el éxito comercial. En primer lugar está ubicado en el casco financiero, oficinista y hotelero de ciudad de Panamá, Obarrio. Con amplios estacionamientos. Y un servicio de mesa y bar juvenil, atento y amistoso. La cocina responde de manera ejemplar al gusto promedio del turista gringo acomodado y de los hábitos alimentarios del panameño y del latinoamericano de clase media solvente. Es una cocina italiana que también existe todavía hoy con éxito equivalente en todas partes del mundo y que creció allá con bríos adolescentes en la misma Italia consumista de la alegre e informal era berlusconiana. En Panamá seguirán concechando triunfos de ventas importantes porque el cliente que gusta transitar por Obarrio quiere un entretenimiento gastronómico fácil, sabroso y abundante. Lo cual constituye en síntesis la oferta restauradora de La Locanda, en donde pasé un rato muy agradable en compañía de catorce miembros de mi enorme familia.
