Ayer llevamos a cenar a unos amigos turistas. Mi esposo es fan de este restaurante que apreciamos desde siempre ya que nos gustan los frutos del mar. Yo hubiera preferido llevarlos a una propuesta gastronomica moderna, de las que abundan en Panama. Pero mi esposo es tradicional y no se arriesga. Me sorprendio que estaba lleno, señal de que conserva su clientela a pesar de la competencia. La comida estuvo muy buena, el servicio un poco lento comparado con mi recuerdo de experiencias pasadas. Mis amigos quedaron muy satisfechos con el ambiente calmado, que permite conversar. Aunque yo no volveria porque me gusta la cocina mas creativa, la experiencia fue buena y seguramente mi esposo seguira fiel.
