Muy buena atención y el lugar es muy acogedor, bonita decoración, pedimos unas bruschetas de mozarella de buffalo y tomate, estaban frías, se desbarataban cuando las levantabas del plato, creo que calientes con el queso derretido quedarían mejor, pedimos una pizza rústica, tenía buen sabor, la masa delgada y crujiente, solo que a la salsa le faltó cuerpo, se sentía aguada... Volveré pero no a comer pizza.

