El ambiente del casco antiguo, siempre es muy agradable, la localización de Casa Blanca es espectacular. La carta es amplía, con opciones para todos. La comida siempre es buena, mantiene su calidad a lo largo del tiempo. Sin embargo, sugiero mejorar en la atención del personal, considero que les hace falta algo de adiestramiento, para tratar de que los clientes se lleven una buena impresión del restaurante. Un incidente reciente, es que fui a comer con amigos y familia, en el grupo había 3 embarazadas y un par de niños pequeños (menos de 5 años); pedimos al mesero amablemente que nos apoyara moviendo a otra mesa a un comensal que estaba fumando tabaco; lo cual resultó incomodo para todos los presentes. Entendemos que el espacio es abierto, y que todos los clientes tienen derechos y libertades. Pero fue realmente incómodo, que los meseros no se tomaron si quiera la molestia de dialogar con el cliente, para tratar cambiar de mesa y no perjudicar al resto de los comensales. No recomiendo el lugar para ir con niños pequeños.
