En línea general la comida estuvo buena y de precios está muy parecido al resto de los restaurantes del mismo estilo, sin embargo la atención fue mala desde el momento que entramos al lugar. Solo habían 3 personas en una mesa y aún así la atención fue fatal por parte del primer mesonero que nos atendió, con cara de cabreo y sin paciencia. Le pedí un café con poca leche y me trajo exactamente lo contrario, tuvimos que pedir que nos trajeran agua porque al señor no se le ocurrió servir agua. Al rato nos comenzó a atender una muchacha colombiana y comenzó a mejorar el servicio. Lo triste de todo esto es como lugares muy lindos, con comida rica se dañan por el MAL servicio.
