El lugar sigue siendo muy bueno, sin embargo, desde que se marcharon los parrilleros chapines (guatemaltecos) que entrenaron originalmente al personal, no hemos conseguido, en ninguna ocasión, que la carne llegue en el punto de cocción exacto que solicitamos. Obviamente, aunque la calidad de los cortes es muy buena, este detalle le resta puntos importantes a la experiencia gastronómica. El servicio sigue siendo muy bueno, al igual que el ambiente.



