Visitamos el restaurante con nuestro hijo y fue una grata sorpresa ver que cuentan con un área de niños. El joven que nos atendió fue realmente amable y pedí una limonada, que era muy natural. Como plato fuerte ordenamos ambos Kicking Shrimps muy grasosos, que no demoró ni diez minutos en llegar a nuestra mesa. El ambiente es agradable y no tan bullicioso.
