Situado en una esquina, a dos pasos de la Avenida Central, entre la Plaza Herrera y la Plaza Catedral. Tuvimos la oportunidad de degustar una de sus pizzas (4 estaggioni) y la lasagna de berenjenas. Como buenos vecinos, fuimos a buscar la comida para comer en casa, así que no pudimos disfrutar del ambiente, aunque creemos que debe ser excelente, puesto que te tratan con mucha exclusividad y atención, un 10 para ese servicio. Además, nos regalaron un pan recien hecho que estaba excepcional. Estaba tan rico, que hicimos reserva de más pan para nuestro almuerzo del domingo.
