Al entrar en el Restaurante uno se siente inmediatamente en un estilo de Patio Andalus, hay tres ambientes directamente a la vista: una sala grande con cúpula espectacular en el centro, una cuarto separado que es muy frio y otro ala, con ventana al jardín, que definitivamente es el mejor lugar para estar. Logramos convencer al salonero ubicarnos allá. En general las mesas son muy grandes, contrario a las tendencias modernas y así no cabe tanta gente, bueno por un lado, pero un poco frio en ambiente por el otro lado, a menos que se llene el Restaurante, como en nuestro caso. Pedimos langosta, nada más, que estaba muy Buena, con un precio increíble, especialmente considerando la cantidad, DOS langostas (cuatro media colas), por una sola porción. La lista de vino es un poco pobre y los dos mejores vinos (unos $ 30-35) no los tenían. Nos dejaron probar el vino de la casa, que es un poco afrutado para con la langosta, y nos quedamos con un roble de la crianza originalmente solicitada.
