La calidad de la comida se mantiene al igual que el que está en Obarrio, siempre recomendado el humus con pan y la limonada libanesa (rosada), lo que comas no te va a desepcionar, la mezcla de especias hace todo muy fácil digerible y amistoso con el paladar, fui a media noche y el salonero que nos atendió estaba un poco despistado, había que hacerle señas para que viniera a atendernos, el ambiente está bueno, si van con amigos recomiendo la mesa en la que te sientas en unos colchones en el piso, esto hace de la experiencia un momento único.
