Veinte años son muchos, aunque estos 20 años más de genuina felicidad que de locura que he pasado con Rubén y su familia en su restaurante Los Años Locos, como dice el famoso tango, "no es nada". La noche de anoche de celebración y nostalgias también pasó rápido. Los viejos camareros están allí, los hijos niños que hoy son adultos muy crecidos llenos de juventud, vigor e ideas y los mismos platos generosos y hechos al gusto de una clientela que los aprecia. Los veinte años de Los Años Locos son para mi un punto de referencia de lo que es en Panamá un emprendimiento familiar de éxito y calidad comercial. Un lugar que sigo frecuentando con placer y admiración. Mis felicitaciones más intensas a toda la familia Vander Werf, en especial a Rubén y Lourdes por estos maravillosos 20 años.
