Cena del sábado; para empezar, ordenamos las empanadas de cordero muy ricas y a pesar de ser fritas, no era esta característica la predominante, acompañada de una salsa de tomate fresco y albahaca, seguido de un pulpo a la plancha, inmejorable. Luego ordenamos unos mejillones a base de vino blanco y ajos rostisados, los cuales considero que fueron los protagonistas de la noche, han sido los mejores mejillones que me comido en Panamá, frescos y la salsa, fué un excelente complemento, ordenamos unos calamares a la plancha, normales. Como postre, un pican pie con helado, muy delgado, tenía exceso de almíbar, no fué un buen cierre. El servicio puede ser considerablemente mejorado no por el precio, sino, por el prestígio que debe hacer honor a la calidad de la comida que los ha caracterizado como uno de los restaurantes "insignia" de Panamá.
